El inicio de un nuevo año académico representa el cambio de calendario, pero para nuestra institución también encarna una metamorfosis integral que desafía nuestro intelecto y espíritu. Como bien expresó María Montessori: “La educación es un proceso natural llevado a cabo por el individuo humano, y no se adquiere escuchando palabras, sino mediante experiencias en el ambiente”. Este nuevo comienzo nos invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrentaremos: la adaptación a nuevos métodos de estudio, el manejo efectivo del tiempo y el equilibrio entre la vida académica y personal.
Lograr afrontar los retos que nos imponen las nuevas dinámicas intelectuales y sociales, supone enfrentar desafíos que demandan nuestra máxima dedicación y resiliencia. La preparación para este nuevo año, 2025, implicó para nuestro colegio, una planificación meticulosa y el desarrollo de estrategias efectivas para la consecución de nuestros objetivos académicos. En este contexto, hemos establecido metas realistas que tengan en cuenta la creación de hábitos de estudio estructurados manteniendo una actitud proactiva ante los desafíos que se presenten. La organización del tiempo, la identificación de recursos académicos disponibles y la construcción de redes de apoyo constituyen pilares fundamentales para el éxito en esta nueva etapa.
El comienzo de un nuevo ciclo académico nos brinda la oportunidad de reinventarnos y redefinir nuestros objetivos. Por ello, invitamos a toda nuestra comunidad educativa a mantener una mentalidad abierta al aprendizaje y estar dispuestos a adaptar nuestras estrategias según sea necesario. Como afirmó el ilustre Miguel de Unamuno: “El progreso consiste en renovarse”. Para enfrentar este nuevo período con éxito, debemos cultivar la disciplina académica, mantener un equilibrio emocional saludable y desarrollar una red de apoyo sólida.