Octubre fue testigo de una emotiva ceremonia en el elegante Carmel Club, donde la generación que está por tomar el relevo (Grado Décimo – Promoción 2026) celebró y despidió con cariño a sus compañeros mayores, los futuros graduandos de Undécimo (Promoción 2025). Lejos de ser un simple acto protocolario, el encuentro se convirtió en un hermoso testimonio del espíritu de hermandad que define a la institución. Los pasillos de la adolescencia se transformaron, por una noche, en una pista de baile llena de sueños. Entre risas y abrazos, ambas promociones disfrutaron de una exquisita cena especial, un paréntesis de celebración que combinó la nostalgia por el camino recorrido con la inmensa alegría por los nuevos rumbos que están a punto de emprenderse.
Fue un encuentro donde las emociones estuvieron a flor de piel. Aunque la despedida siempre trae consigo un tinte de melancolía, el ambiente se llenó rápidamente de optimismo y buenos deseos. Hubo un momento especial para las bromas, los abrazos sinceros y, por supuesto, la imprescindible sesión de fotos que capturó la esencia de ese instante: la Promoción 2025, lista para volar alto, y la Promoción 2026, lista para recibir la antorcha. Al son de la música y entre pasos de baile, se selló un compromiso: el de desear un futuro próspero y lleno de éxitos a quienes, en pocos días, dejarán las aulas para conquistar el mundo. Este evento fue la perfecta despedida de una etapa y la bienvenida, llena de esperanza, a todo lo que está por venir.
