En el marco del desarrollo del Proyecto de Valores del CAS, el jueves 19 y viernes 20 de febrero, los estudiantes de grado undécimo tuvimos nuestra última convivencia con la institución, una experiencia que, sin duda, trajo consigo la unión de la promoción 2026 y el fortalecimiento de nuestra identidad colectiva. Pero más importante, una experiencia memorable que trascendió para nosotros como estudiantes y seres humanos. Nuestra travesía comenzó a las 5 de la mañana, abordando el bus con altas expectativas, maletas llenas de emoción, alegría y pacas de leña.
Al llegar a la casa de retiros en Chinauta, pudimos alojarnos en nuestras habitaciones y desayunar, mientras que el entusiasmo era evidente por todo el lugar. Nuestra primera actividad “Rappi citas” dirigida por la psicóloga Alixon Raquira fue el inicio formal de nuestra convivencia. En esta, pudimos conocer aspectos profundos de todos nosotros, los cuales no se revelan en un salón de clases. Por otro lado, el docente Henry Rivera dirigió una actividad en la que mediante grupos al azar, pudimos identificar momentos destacados y negativos por los que la promoción ha pasado, pero también, aquellas heridas que siguen abiertas y han perdurado con el tiempo. Más tarde, y después de un refrescante tiempo en piscina, logramos reflexionar sobre tres conceptos importantes: el perdón, la reconciliación y la reparación. Esto se realizó mediante palabras que representaban situaciones que han afectado nuestra convivencia como grupo y la realización de cartas con el propósito de perdonar. Más adelante, dichos conceptos fueron plasmados en la actividad de “La vasija rota”, donde aprendimos que hay heridas que nunca sanan y perduran con el tiempo, siendo la vasija una analogía fantástica para entender e interiorizar los aprendizajes de forma dinámica y divertida.
Finalmente, el primer día concluyó con la tan ansiada fogata; fuimos vestidos de blanco como símbolo de perdón y un nuevo comienzo. La actividad fue emotiva y muy impactante para la promoción. Las pacas de leña cobraron vida y funcionaron como herramientas de perdón, reconciliación y reparación por situaciones pasadas en nuestras relaciones interpersonales. Sin embargo, dicho elemento también tuvo un significado de agradecimiento por aquellas amistades que nos unen como promoción 2026.
El segundo día inició con actividades lúdicas en grupo, dirigidas por nuestros directores de grupo (Luisa, Yamile y David), que lograron fortalecer nuestros lazos de amistad y crearon nuevos vínculos. Con el transcurso de las actividades, la unión de la promoción se convirtió en un sentimiento latente por todo el lugar. Luego, realizamos trabajos grupales en campo en los cuales la empatía por el otro, su identidad y el trabajo en equipo fueron conceptos reflejados. Por último, realizamos una actividad de perdón utilizando las velas como símbolo de un nuevo comienzo, en simultáneo con la creación de cartas para nuestro “yo” del futuro y la promoción 2026 del futuro. Estas serán leídas en la pernoctada a finales de año.
Sin duda, nuestra última convivencia fue un espacio muy significativo, en el que asumimos compromisos, mientras logramos convertirnos en una promoción más cohesionada con la capacidad de perdonar, reconciliar y reparar. Este viaje de dos días nos enseña que hay experiencias que trascienden en nuestros corazones pese a su corta duración, y sus enseñanzas perdurarán por el resto de nuestras vidas. En definitiva, una experiencia enriquecedora que nos permite valorarnos como somos, sin caer en prejuicios y siendo conscientes del otro, creando empatía y respeto como pilares en nuestra convivencia.
