Hay meses que pasan rápidamente y otros que dejan motivos para detenernos y valorar lo que tenemos. Mayo fue uno de esos meses para nuestra comunidad educativa. A lo largo de estas semanas celebramos el Día del Maestro y el Día de la Madre, fechas que nos recuerdan la importancia de las personas que acompañan, orientan y dejan huella en la vida de nuestros estudiantes. Fueron momentos para expresar gratitud y reconocer el papel que cada uno desempeña en la formación de nuestros niños y jóvenes.
Pero mayo también nos brindó una oportunidad especial para mirar a nuestro alrededor y reconocer a quienes, muchas veces desde la discreción de su trabajo diario, hacen posible la vida del colegio. En la ya tradicional Jornada de Solidaridad rendimos homenaje al personal de servicios generales, portería, monitoras y conductores. Su labor, constante y comprometida, es parte fundamental de todo lo que ocurre dentro de nuestra institución.
Cada saludo al llegar, cada espacio preparado para recibirnos, cada recorrido realizado con responsabilidad y cada tarea cumplida con dedicación son gestos que sostienen la vida de nuestra comunidad. Por eso, reconocerlos no es solamente una tradición; es un acto de justicia y agradecimiento.
Mayo nos recordó que una comunidad se fortalece cuando aprende a valorar a las personas. Detrás de cada función y de cada responsabilidad hay rostros, historias y esfuerzos que merecen ser reconocidos.
Que las celebraciones de este mes nos dejen una enseñanza sencilla pero importante: agradecer más, reconocer más y recordar que el colegio lo construimos entre todos.
