En Prekínder, cada trazo es un gran paso hacia la escritura. La grafomotricidad, que fortalece los movimientos de la mano y la coordinación, es fundamental para que los niños desarrollen las bases necesarias antes de iniciar el proceso de escribir.
Esta semana, el salón se transformó en un laboratorio de texturas. Vimos a los niños sumergir sus dedos en bandejas de arena y espuma para trazar caminos, o concentrarse al máximo moldeando figuras de plastilina que desafiaban su fuerza manual. Estas experiencias, más que simples juegos, son el entrenamiento secreto de sus músculos; al pintar en planos verticales y experimentar con diversos materiales, están ganando la confianza necesaria para que, muy pronto, el lápiz sea una extensión natural de sus ideas. Además, estas actividades permiten fortalecer la postura, el control del trazo y la orientación en el espacio, aspectos clave para una escritura fluida en el futuro.
En nuestro salón, aprender es jugar, explorar y descubrir. Porque antes de escribir palabras, ¡primero aprendemos a disfrutar cada trazo!
