Por un ciclo, la clase de Sociales dejó el aula para adentrarse en la lógica del scriptorium medieval. Hubo silencio y concentración, y los estudiantes de grado 7 asumieron el rol de monjes y escribanos para observar, decidir y construir sentido desde las imágenes.
El ejercicio, Manuscritos iluminados, desarrollado en diálogo con la asignatura Artes Visuales, les pedía algo concreto, pero no tan fácil: narrar visualmente ideas como el cristianismo y el sistema feudal en la Edad Media. No desde el texto, sino desde símbolos, composición, elementos y principios del arte. Más que “dibujar”, los estudiantes debían responder preguntas complejas como: ¿Cómo se representa el poder? ¿Cómo se hace visible una creencia? En ese proceso se hizo evidente algo clave: la imagen también es una forma de pensar y comunicar, no solo sirve para decorar.
Trabajar estos componentes desde estas edades es importante. Leer imágenes, interpretarlas, desconfiar de lo que muestran y entender cómo construyen sentido es una habilidad que hoy lo atraviesa todo. Vivimos en un mundo mediado por imágenes: redes, publicidad, medios. Todo el tiempo estamos viendo, pero no siempre estamos leyendo eso que vemos.
Volver al scriptorium no es nostalgia. Es una excusa para entender que, desde hace siglos, las imágenes, han sido una forma de organizar el mundo, transmitir ideas y sostener sistemas de creencias. La diferencia es que hoy circulan más rápido las imágenes, pero no son menos complejas.
Invitamos a la comunidad CAS a visitar las carteleras de sociales en el tercer piso de primary.Middle y High School, para observar las muestras de los trabajos de los estudiantes y evidenciar el resultado de esta experiencia de aprendizaje.
