Hay días en los que el salón de clases deja de ser un lugar de teoría y se convierte en un espejo. Para la Promoción 2026, ese proceso empezó cuando nos acercamos al trabajo de Quino. Al principio, la idea era analizar la técnica de un texto no literario y entender cómo funciona la ironía. Sin embargo, terminó pasando algo mucho más importante: nos dimos cuenta de cómo el arte gráfico puede cuestionar la realidad de una forma demoledora y sencilla. Leer a Mafalda fue solo el comienzo; el verdadero reto vino después, cuando les pedimos a los estudiantes que dejaran de analizar a otros y se miraran a sí mismos.
De esa búsqueda nació la exposición Relatos de lo que somos: Identidad en caricatura. Quienes caminaron por allí no encontraron una simple muestra de dibujos escolares. Cada estudiante de grado undécimo asumió el riesgo de ponerse sobre el papel, traduciendo en trazos sus ideas, sus certezas y la forma en que ven el mundo. Pero, sobre todo, tuvieron la valentía de darle forma a lo que pocas veces dicen en voz alta: sus miedos, sus dudas y la tensión normal de estar a punto de terminar el colegio para enfrentarse a lo desconocido.
En las paredes no quedaron respuestas definitivas, sino preguntas sinceras. Al asumir el papel de pensadores y comunicadores, estos jóvenes usaron la caricatura para dialogar con su entorno sin filtros, con una postura crítica y abierta. Fueron más allá de una nota o una tarea académica para mostrarse tal como son, recordándonos que la identidad no es algo estático que se define de una vez y para siempre, sino algo que construimos todos los días.
Quienes se tomaron el tiempo de mirar de cerca cada trabajo, descubrieron que detrás de cada línea había una voz intentando entender su lugar en el mundo. Quedó allí un gesto enorme de vulnerabilidad y un testimonio real de lo que significa crecer. Gracias a todos los que nos acompañaron y compartieron este espacio con la Promoción 2026; fue una oportunidad invaluable para reconocernos en lo que somos.
